La Caldera Blanca en Lanzarote

Caldera Blanca en Lanzarote

Dicen los expertos que, cuando el cráter de un volcán resulta demasiado grande, se le llama caldera. Y precisamente por ello a nuestro protagonista de hoy se la conoce como Caldera Blanca, porque su cráter tiene un diámetro de 1.200 metros, una auténtica pasada.

Os tengo que decir que la carretera que nos llevaba hasta la Caldera Blanca desde Tinajo, al noroeste de la isla de Lanzarote, me hizo sentir la sensación de encontrarme en otro planeta. No sé en realidad cómo será con exactitud esa sensación, pero la que sentiréis aquí debe ser muy parecida. Una carretera de tierra, con un mar de lava negro a nuestro alrededor. Montículos de tierra a uno y otro lado, y un silencio casi sobrecogedor.

Al llegar a la base de la enorme caldera detuvimos el coche, y comenzamos a subirla. No es nada complicado acceder hasta la cima ya que, en apenas 30 minutos podéis llegar. Eso sí, hay que estar preparados, ya que es una empinada ladera rocosa. Pero, os puedo asegurar que merece enormemente la pena.

Resulta increíble llegar hasta la cima y comprobar de lo que es capaz la naturaleza. Estábamos ante el cráter de un volcán extinto, el más amplio de toda la isla. Lo mirabas y te dabas cuenta que es perfectamente redondo, con unas vistas tanto al interior como al mar del fondo realmente espectaculares.

Al llegar arriba os daréis cuenta del porqué de su nombre, ya que las rocas del interior de la caldera han adquirido una tonalidad casi blanca, tirando al beige, que nada tiene que ver con el paisaje negro volcánico que habíamos visto unos kilómetros atrás.

Resulta espectacular subir hasta este volcán, uno de los pocos a los que se puede acceder en el Parque Nacional de Timanfaya en Lanzarote. Es un lugar ideal para hacer un poco de senderismo en la isla, y escapar tal vez del turismo de playa, que parece reinar en la zona.

Realmente, os recomiendo absolutamente este lugar, algo único y que os sorprenderá. Con un buscador de vuelos encontraréis la manera perfecta de llegar hasta Lanzarote. Llevaros ropa adecuada para la ruta, un mapa que podéis conseguir en Tinajo, bocadillos, agua y sobre todo una cámara de fotos. La Caldera Blanca es otro ejemplo más de la magia y la historia volcánica de las islas Canarias.

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1 comentario

  1. Jorge dice:

    Acabamos de llegar de Lanzarote y coincido contigo en todo lo que dices. Subir a la parte más alta de la Caldera Blanca fue toda una experiencia, algo completamente distinto a los paisajes que suelo transitar. Y el mar de lava te deja sin palabras. Alucinante.

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