Los Sucesos de Hermigua, 1933

Pescante de Hermigua

Una fecha que ha permanecido en el recuerdo colectivo de los habitantes de Hermigua es la del 22 de Marzo de 1933, día en que se produjo una revuelta en contra de las injustas condiciones laborales que se sufrían en aquellos años. El constante afán de los caciques por evitar cualquier tipo de unificación y organización de los obreros, así como el negar el trabajo a quienes pertenecieran a cualquier sindicato, terminó por forzar tanto la situación que la revuelta se convirtió en algo inevitable.

Durante el año 1932 se estaba construyendo la carretera que unía Vallehermoso con La Villa, pero debido a la resistencia de los caciques a emplear obreros sindicados, casi el 20% de la población de Hermigua estaba sin trabajo, aproximadamente unas 500 personas. La Federación Obrera puso una reclamación al Gobierno Civil (cuya sede se encuentra en la Isla de Tenerife), donde se pedía que se contratase como mínimo a 100 trabajadores sindicados. La iniciativa tuvo poco efecto, ya que a pesar de contar con el apoyo del Gobierno Civil, el entonces capataz Ramón Plasencia hizo caso omiso, enviando a los vecinos de Hermigua de vuelta a casa y sin trabajo. Esto sucedió en tres ocasiones consecutivas, los días 19, 20 y 21 de Marzo de 1932.

Casi un año más tarde, se convocó una huelga general para el día 22 de Marzo de 1933, cuya participación no sólo incluye a los trabajadores, sino también a sus familiares, que se concentraron en la playa tras atravesar el valle. La tragedia llega después, cuando la guardia civil es convocada para disolver a los huelguistas, que habían cortado el paso por la carretera para impedir la llegada de refuerzos militares. La represión de una huelga cuyo único objetivo es el conseguir trabajo y comida no tarda en hacer que salte la chispa, y comienza una batalla campal en la que se intercambian pedradas con disparos.

Cuando la multitud trata de arrebatar las armas a los guardias civiles se producen algunas muertes en uno y otro bando, pero la revuelta es finalmente aplastada por los guardias civiles, que tuvieron que recibir refuerzos llegados desde Tenerife, irónicamente desde donde les dieran la razón a los trabajadores de La Gomera un año antes.

Los Sucesos de Hermigua terminaron con cinco penas capitales, nueve condenas a prisión y 16 indultados, pero la cosa no terminó ahí, ya que una vez que se desató la Guerra Civil en 1936, los implicados en este episodio fueron arrestados de nuevo y condenados a morir. Un triste destino para quienes sólo pedían justicia, pan y trabajo.

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