La Palma se quema, sufre la Isla Bonita

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Hoy escribo con el corazón lleno de pena por la Isla Bonita. Y es que una vez mas, en esta bendita tierra y en cuanto llega el verano, ya estamos sufriendo la preocupación de este azote continuo de los incendios en nuestras islas de los que al parecer no nos libraremos jamás, porque año tras año, nuestra geografía se ve atacada por los fuegos que se originan casi siempre intencionadamente y nunca se pilla al culpable.

En esta tierra llena de volcanes, se podría pensar que son nuestros primeros enemigos, pero, sin embargo, jamas una erupción volcánica ha ocasionado tantos daños materiales como causan estos incendios criminales, porque de un crimen se trata cuando arden nuestros montes, se queman nuestras casas, y se achicharran nuestros animales. Los volcanes son nuestros aliados, hacen crecer nuestro territorio, y hasta las ardientes lavas, una vez enfriadas, proporcionan a nuestros agricultores un suelo fértil para sus cultivos, y hasta el malpaís se vuelve productivo para algunas especies.

Yo me pregunto frecuentemente, porque somos tan imprudentes con el fuego en nuestra tierra. Alegre e irresponsablemente, hacemos barbacoas en el campo, quemamos rastrojos en verano, y por si eso no fuera poco, lanzamos cohetes para celebrar cualquier cosa en días en los que la temperatura alcanza niveles inusuales en nuestras islas. La imprudencia tiene las graves consecuencias que podemos ver hoy en la Isla Bonita, y vimos el año pasado en Gran Canaria, y hace dos años en las cumbres de Tenerife

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Y hoy, los habitantes de el sur de la Palma, lloran la perdida de sus casitas, el sudor y el esfuerzo de toda una vida, y todos en general piden que se investigue a los culpables de esta tragedia, porque están convencidos que unas manos torpes guiadas por unas mentes irresponsables, cometieron la frivolidad de tirar cohetes en una de las noches mas calurosas que ha conocido la isla de la Palma, y en la que cualquier chispa hace saltar el más criminal de los incendios.

Tenemos que hacer algo mas que apagar el fuego y lamentar las perdidas, mientras esperamos la llegada de otro verano y mas incendios. Yo no tengo la solución a este problema, pero algo hay que hacer para proteger nuestro suelo de la desolación que causan estos incendios, no digo intencionados, pero si provocados por la la conducta irreflexiva de algunas personas.

Trabajemos mas para prevenir estas tragedias, pongamos los medios para la pronta extinción de los conatos de fuego, y sobre todo, si hay culpables que caiga sobre ellos todo el peso de la ley. Solo así podremos proteger nuestras islas de la devastación y de la ruina.

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