El Barranco de Badajoz, en Tenerife

Barranco Badajoz

El Barranco de Badajoz, conocido tradicionalmente como el Barranco de Chamoco, se encuentra dentro del término municipal de Güimar, al Sur de Tenerife, y está incuido dentro del Paisaje Protegido de las Siete Lomas. Mide aproximadamente unos 12 kilómetros de largo y su altitud máxima es de 2259 metros, ya que parte desde las cumbres de Izaña, donde se encuentran los observatorios astronómicos.

Este territorio era parte del dominio de Añaterve, Mencey de Güimar antes de la llegada de los conquistadores. Tras la conquista de Tenerife, el barranco y otras tierras le fueron entregadas a Juan de Badajoz, de quien toma su actual nombre, no obstante, en la isla se lo sigue conociendo como Chamoco. Chamoco y el Barranco del Río fueron los principales abastecedores de agua del municipio, tanto para consumo como para el riego, siendo poseedores ambos de numerosas galerías subterráneas.

Su gran importancia para los guanches es confirmada por los yacimientos arqueológicos que hay en la zona, principalmente la conocida como Cueva del Cañizo, llamada así por su techo de varas de madera y que está situada a 100 metros de altura, en una de las laderas del barranco. Por su función como lugar de enterramiento, el barranco está considerado como uno de los más esclarecedores documentos sobre la técnica de momificación de los guanches: el mirlado.

Una curiosidad del barranco es la presencia de la ya abandonada instalación eléctrica, que suministraba flujo energético a la población de Güimar mediante el aprovechamiento de las corrientes de agua de las galerías. Hoy en día permanece como un recuerdo, y resulta bastante extraño el encontrar restos de maquinaria en tan frondoso entorno.

Pero también el misterio forma parte de su historia, y sobre todo de la historia de Güimar, en parte famosa por el complejo de las Pirámides de Güimar. El Barranco de Badajoz está considerado por los estudiosos de los fenómenos paranormales, y hay una gran cantidad de relatos que nos hablan de extrañas luces por la noche, rituales de corte satánico e incluso el avistamiento de curiosos seres humanoides, que según estas historias, viven en algún lugar bajo la tierra.

Foto vía:  rutasiberiamagica

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