El Salto del Pastor, tradición de riesgo

Salto del Pastor

A lo largo de nuestra historia muchos cronistas se hicieron eco de la manera en que nuestros antepasados saltaban a través de los profundos barrancos de nuestras islas. Para ello los cabreros canarios usaban una lanza, también llamada hastia o garrote, cuyo tamaño dependía del terreno; otro factor determinante del tamaño de la lanza era el peso de la persona que lo iba a utilizar.

Este sistema se utilizaba en todas las islas y el pastor o cabrero portaba siempre su lanza. Para ellos no existía impedimento alguno a la hora de sortear risco y saltar obstáculos en su tarea de apacentar sus rebaños de cabras por las cumbres y barrancos.

Estas lanzas se fabricaba con una larga vara de pino, joven y flexible, que se despojaba de cualquier elemento para convertirla en una fina y pulida lanza que se deslizara con suavidad por las habilidosas manos de su dueño. Al final de uno de los extremos se protegía con el Regatón, un zapato de hierro en punta de lanza para clavar su salto allí donde el pastor decidía descender.

Las modalidades del salto, por otra parte, eran varias. Entre las más utilizadas se encontraba el Salto a Pies Juntos y el Regatón Muerto. Y dado que las lanzas podían llegar a medir tres metros se podían dar unos saltos espectaculares.

Salto del Pastor

Aun hoy, algunos cabreros las usan todavía pero, al igual que otras tradiciones de la cultura canaria, se han llevado al campo de los juegos deportivos para conservarlos en la actualidad y que no se pierdan para el futuro.

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